martes, 28 de enero de 2014

Análisis sintáctico de oraciones simples

Anímate ahora a practicar el análisis. Debes tener en cuenta todos los complementos del predicado. Para hacerlo, pincha en el enlace. 
Una advertencia, hay dos conceptos que aparecen en algunas oraciones que no hemos explicado todavía: verbo impersonal (Vi) y verbo pasivo con SE (Vp) El Vi aparece en algún caso en las actividades de los bloques II y III. El Vp solo aparece alguna vez en las actividades del bloque III. Lo demás, seguro que ya lo tienes dominado.

La oración pasiva

Pincha en este enlace y practica con la pasiva.



Complemento directo y complemento indirecto

Y más actividades de la misma profesora

Complemento circunstancial de modo, predicativo o atributo

Aquí tenéis más ejercicios de la profesora Lourdes Albarrán que serán muy utiles, especialmente para aquello que anden más despistados.

El complemento de régimen verbal

Más actividades de la misma profesora. Ten cuidado y no olvides que el COMPLEMENTO DE RÉGIMEN también puede llamarse SUPLEMENTO

miércoles, 15 de enero de 2014

Maldita maleta. Narraciones V

Aquí en este inmundo agujero, apartado de la sociedad, sin poder hablar con mi familia, recuerdo que todo empezó con aquella carta del banco:


Señor Admin Afdoufa:

Queda desahuciado del domicilio de la calle Bárbara, bloque nº 42, 3ºA. Si usted no abandona voluntariamente el inmueble en las próximas 72 horas, será necesario tomar medidas legales contra usted.

Atentamente, el Banco de España”



Aquella situación, me obligó a hacer una locura de la que me arrepiento y me arrepentiré toda mi vida. Hablé con un antiguo compañero de casa que tuve en Marruecos, Yuse Benedetti, un hombre robusto, bien vestido, ambicioso y muy acomodado en el mundo de los negocios, aunque nadie con certeza podía decir a lo que se dedicaba. Le expliqué las circunstancias tan difíciles en las que me encontraba y le pregunté si esto tenía alguna solución. Él me miró seriamente y me dijo:

- Tengo algo para ti.

Puso una maleta negra sobre la mesa y me indicó:

- Cógela, dentro del bolsillo exterior encontrarás un billete de avión hasta Colombia, mandaré a alguien que te recoja, lo único que debes hacer es intercambiar la maleta y volver. Cuando llegues obtendrás tu recompensa.

Me advirtió de que no la abriese, y eso hice. Fui a mi casa, me despedí, cogí lo imprescindible y emprendí mi viaje hasta el aeropuerto. Allí pasé los escáneres y chequeos con normalidad y tras doce horas de vuelo, pisé por fin Colombia.

Volví a pasar los controles de seguridad y me encaminé a la salida para encontrarme con aquel hombre que, supuestamente, me esperaba. Tras varias ojeadas, lo reconocí al lado de una columna metálica. Tenía un físico imponente... se notaba que había pertenecido en el pasado a un cuerpo militar por sus brazos como troncos de árboles, tatuajes con el símbolo ejército colombiano, rastas castañas, barba corta del mismo color que su pelo, gafas que solo permitían ver el reflejo y un tono de piel moreno caribeño. Vestía pantalones anchos con tapices de camuflaje sujetados por un cinturón de cuero negro, botas militares por las que se entreveía la empuñadura de una arma blanca y una camiseta negra ajustada. Tenía una expresión sería e insensible que daba miedo, aun así decidí avanzar hasta él, mientras notaba a mis espaldas las miradas punzantes de la gente que me rodeaba.

Mientras caminaba me estaba empezando a dar cuenta de lo extraña que era aquella situación y me preguntaba qué objeto tan importante contendría aquella maleta como para que no pudiese abrirla, también me preguntaba quién era aquel tipo salido de una película de acción y por qué debía yo entregarle la maleta, aquellas dudas me hicieron parar a medio camino para dar media vuelta, pero volví a pensar en mi familia, así que avancé hasta el hombre, me miró seriamente y me dijo “Dame la maleta con cuidado, no hagas gestos bruscos, coge esta maleta y vuelve sin mirar atrás”, y eso hice, pero antes de que me diese cuenta había más de un centenar de oficiales de policía del aeropuerto vestidos de paisano apuntándome con un revólver y miles de personas gritando y corriendo por todas partes, miré hacía la columna pero aquel extraño hombre había desaparecido, lo único que podía hacer era soltar la maleta y poner las manos en la nuca.

Uno de los policías trajo un gran perro que comenzó a olfatearme a mí y después a mi maleta, al terminar soltó un estruendoso ladrido y se sentó, aquel mismo oficial la abrió y la inspeccionó, sin embargo, sorprendentemente en su interior no había nada. Al instante con gran asombro vi a uno de los policías que me apuntaba sacar una navaja de debajo del cinturón y rajar la tela... ¡Aquella maleta poseía un doble fondo y contenía más de treinta kilos de heroína!

Comprendí que estaba perdido, Yuse Benedetti era un traficante y me la había jugado.

Los momentos que pasaron hasta que me trasladaron a la prisión más cercana, los recuerdo con poca nitidez ya que tenía mucho miedo y me encontraba en estado de shock, no podía creer que mi libertad acabase justo cuando entrase en las puertas de aquel inhóspito zulo.

Los años años han trascurrido muy lentos, a veces sin sitio donde dormir, ni comida, ni medicinas ni las condiciones mínimas de higiene, con miedo, frío y soledad...
Aquí en este inmundo agujero, apartado de la sociedad, sin poder hablar con mi familia, recuerdo como empezó todo y una pequeña luz de esperanza invade mi corazón al pensar que ya solo queda un año para volver a ver a mi familia.

ANA GONZÁLEZ, CARMEN HERNÁNDEZ, MIGUEL MAHÓN, FRAN MUÑOZ, ANDREA RODRÍGUEZ  


El fantasma de Charles Chaplin. Narraciones IV

Chaplin, Graz


EL FANTASMA DE CHARLES CHAPLIN


Mi primer día en 3ºESO, en mi clase están todos mis amigos del año pasado, y hay un chico, se llama Lorenzo. Lorenzo es un niño muy guapo, es alto con los ojos verdes y pelo castaño. Con el paso del tiempo empezamos a ser los mejores amigos, yo conocía todos sus secretos y el los míos, nos apoyábamos en todo momento.

Un día inesperado, me pidió salir, y sin dudarlo ni un segundo, le dije que sí. Nos iba muy bien y no nos peleábamos nunca.

Un fin de semana, 15 de noviembre, se fue de botellona con sus amigos a la casa abandonada de arco iris que hay en el pueblo de Villafranco. A la semana siguiente no vino al instituto. Estaba preocupada, pues no me contestaba al Whats App y no respondía a mis llamadas. A las ocho de la noche, vino un policía con una mala noticia, mi Lorenzo había pasado al otro barrio: En la casa abandonada, apareció el fatasma de Charles Chaplin bailando la “Macarena”, a Lorenzo le entró un atracón de risa y se ahogó con tanto alcohol. Me puse a llorar pero a la vez me estaba riendo. ¿Un fantasma de Charles Chaplin encima del tejado bailando la “Macarena”? ¿Desde cuándo se ve eso? Me pasé toda la semana sin ir al instituto, pues quería investigar el caso, pero otro problema era… ¡Doraemon había acabado! ¡No!, pero bueno, tenía a los teletubbies para tranquilizarme.

Después de una semana viendo este programa, el viernes 25 de noviembre fui a la casa abandonada de arco iris de Villafranco. Entré en el asa, subí las escaleras, de repente, ví al fatasma del que tanto hablaban, Charles Chaplin bailando la “Macarena”. Me entraron tantas ganas de bailar, que me uní a él, Chaplin se dirigía a la ventana y yo le seguí, él la atravesó, pensé por un momento que también podía atravesarla y volar, pero me caí desde ese cuarto piso y me dije a mi misma “Valentina, no puedes volar”.

Después de un mes de reposo volví a la casa para comprobar si seguía el fantasma, pues a lo mejor me quería mostrar algo. Lo vi encima del tejado bailando de nuevo y me subí allí con él. Bailamos toda la noche por toda la casa. Me enseñó los puntos más remotos de ella, hasta que se paró delante de una puerta. La puerta parecía sellada. Intenté abrirla, en vano. Me fui a mi casa pensando en ella.

El fin de semana siguiente volví a la casa, me dirigí a la puerta y comprobé que tenía una escritura: R.I.P. La semana siguiente fui a la policía y me afirmaron que el cuerpo de Lorenzo seguía en la casa. Dejé que pasara el tiempo mientras investigaba. Mientras tanto, en mis tiempos de descanso, veía los teletubbies y bebía monster.

Pero mi vida solitaria pasaba, las clases eran muy aburridas sin él, empecé a tener nostalgia por Lorenzo, sus conversaciones por Whats App, sus llamadas telefónicas, su sonrisa… Tenía la corzonada de que Lorenzo no había muerto, que el policía se lo inventó todo y yo me lo creí como una tonta. Ya habían pasado cuatro meses desde su misteriosa muerte.

Fui otra vez a la casa y, como no, vi al fantasma de Charles Chaplin bailando, me dijo que si me quería unir de nuevo a él, recordando mi caída, me puse sería con él, le pegué una “guantá” en la cara y le dije que si no se espabilaba le denunciaría por asesinato. Se puso a temblar de miedo, pero, recordando nuestros paseos por la casa, cambié mi cara enfadada por una sonrisa, me estaba empezando a caer muy bien a pesar de la muerte de Lorenzo. Me invitó a un té con unos pastelitos que había hecho él y que estaban de rechupete, mientras saboreábamos la exquisitez, me contó lo sucedido aquel 15 de noviembre, nada que yo no supiera, salvo un detalle que respondía a mis corazonadas, la puerta sellada que vi en la casa y que ponía R.I.P. era un tumba, pero no era de Lorenzo.
MARIA TORNERO, JAVI SÁNCHEZ, LUCÍA GUIJARRO, JAVI BONETA, PAULINA LONDOÑO

Caso en NY. Narraciones III





-Buenas tarde , Policía de Nueva York , me gustaría hacerle unas preguntas sobre la muerte de Loreto Fernández – dijo Rebeca.
-No hay problema ¿Le importa si le miro un ratito? Quiero recordar su cara para mis sueños – Dijo Tomás.
-Tomás González , usted era el novio de Loreto y el principal sospechoso de nuestra investigación , ¿tiene algo que decir en su defensa? - dijo ella.
-Sí , para ti desearte como yo te deseo es un delito , me declaro culpable – dijo él.
-El cuerpo ha sido hallado cerca de su casa , contiene fibras de su pelo y también sé que no eran una pareja feliz , ella le había engañado y me da la sensación de que usted ni es de la clase de personas que aceptan una humillación de ese tipo. ¿Podría decirme donde se encontraba entre las 8 y las 10 de la noche del sábado? - dijo Rebeca.
-Por supuesto , estaba en la fiesta de mi primo Carlos , en la doce con la séptima , cualquier asistente podrá constatarlo – aseguró Tomás.
-Nos volveremos a ver – concluyó la inspectora.
Raquel esta confusa , nunca antes le había pasado algo similar , nunca había dudado de la culpabilidad de un sospechoso pero con Tomás era distinto , era demasiado seductor , demasiado cariñoso , demasiado perfecto.
Tomás estaba satisfecho , sabía que había conseguido confundir y seducir a la inspectora , algo que él sabía que le sería de gran ayuda.
-Hola de nuevo , señor González – dijo la inspectora.
-Un placer , así puedo disfrutar de su compañía durante un rato más – dijo Tomás
-Hemos comprobado que su coartada es falsa cuando le hemos explicado a sus amigos de la fiesta lo que era obstrucción a la justicia nos han confirmado que usted desapareció del local entre las 8 y las 10 , que resulta ser la franja horaria de la muerte . También hemos encontrado el arma del crimen en una alcantarilla cerca de su casa y estaba marcada con sus huellas – dijo ella.
-De lo único que soy culpable es de quererte – dijo Tomás en un desesperado intento por salvarse.
-Tomás González queda detenido por el homicidio en primer grado de Loreto Fernández – concluyó la inspectora.
RAFAEL SILVA, LAURA LÓPEZ, JUAN CARLOS MÁRQUEZ, MARÍA REY, LAURA ROMERO

martes, 14 de enero de 2014

You'ar The Next. Narraciones II


Fuori!, Matteo Scordino



Empecé a abrir los ojos lentamente, y para mi sorpresa me encontré maniatada en una silla, con la boca tapada y varios cortes sobre la piel. Me sentía débil y mareada, no sabía lo que había pasado. Miré a mi alrededor, estaba en una sala oscura y tenebrosa, y en una esquina, un leve rayo de luz me dejó distinguir la silueta de la puerta de un sótano que parecía estar sellada. Era una puerta muy familiar, pero ya la había visto antes. De repente, supe donde la había visto, y poco a poco empecé a recordarlo todo.

Estábamos en frente de un edificio, era de noche y los lobos aullaban, nos preparábamos para entrar en este tétrico lugar e intentar resolver este crimen de hace 50 años que nos habían encomendado a los tres, ya que eramos los mejores investigadores del FBI. Un caso que la justicia dejó sin terminar: El caso de Yao Lynn, no deberíamos haberlo aceptado.

Nada más entrar, dedujimos que estábamos en un manicomio, solo hacía falta observar las habitaciones. Todas estaban ensangrentadas con esqueleto a cada paso que dábamos. Decidimos dar una vuelta para ver si encontrábamos algo de vital importancia, y nos dirigimos hacia la habitación que había en frente nuestra. Buscamos como buenos investigadores, pero no parecía haber nada, hasta que Nicolas Johnson encontró unos viejos y descompuestos documentos sobre los pacientes que habían sido tratado allí. Efectivamente, estaban escritos por Yao Lyn, el médico y psiquiatra que dirigía esta institución hace 50 años.

Fuimos a enseñárselo a Mohamed, pero antes de verle, se apagaron las luces de golpe. Se oyó un gran trueno, unos pasos acercándose... Volvió la luz y encontramos a Mohamed ahorcado y con una espada china en el corazón. Decidimos echar un vistazo para ver si había alguien más en la sala, y ante nosotros nos encontramos una terrorífica y gigantesca sombra blanca con intención de matarnos.

Salimos de la habitación en busca de un refugio, nos separamos y entré por una puerta que daba a un sótano. Espere a Nicolas, pero el no llegaba, así que cerré la puerta.

Allí era todo oscuridad, mire de reojo y distinguí una gran silueta blanca...

JOHAN ALVARADO, CLAUDIA ACOSTA, IRENE BAUTISTA, YAGO LABELLA, ZORAIDA BANDA


Diario de un "falso" culpable. Narraciones I

Os propuse un reto: escribir historias en grupo, pero sin total libertad. A unos os tocó incluir algún objeto en vuestra historia, a otro una frase. También os tuvistéis que adecuar a un género o una estructura. Aquí tenéis el resultado: finales inesperados, finales abiertos, flash back; historias de amor, de terror, policíacas, mezcla de géneros ...


Corrían los 50, ¡Qué buenos tiempos aquellos! Allá todavía no se me había caído el pelo, era tan joven…y tan necio….Mmmm….los 50.

Me había peleado con mi preciosa novia, Paula y habíamos decidido darnos un tiempo, pero mi vida no tenía sentido sin ella, así que me armé de valor y me dispuse a quedar con ella y reconciliarnos.

Nuestra cita era en un hermoso mirador en la cima de la montaña, estaba impaciente por verla pero… Nunca me lo perdonaré, pues llegué tarde, media hora tarde y encima no tuve la cortesía de recogerla. Fui un desconsiderado. A cualquier persona a la que le cuente esta historia le puedo parecer melodramático, pero los cincuenta eran los cincuenta y esos pequeños detalles eran muy importantes.

Cuando llegué a la cita me encontré a Paula con un policía, el mismo que me había multado varias veces por exceso de velocidad ¡Qué manía le tenía! Pero por eso no lo consideraba… no lo consideraba…capaz…de…Y sonó el disparo. Nunca supe el motivo ni lo sabré, pero Paula fue asesinada.

Me fui a mi casa corriendo, asustado, quizás el asesino me habría visto y me estaba buscando. Litros de lágrimas brotaban de mis ojos y me emborronaban la visión. Pero al fin llegué. Cuando me tranquilicé llamé al juzgado y denuncié. Sin embargo mi suerte…empeoró. Me tomaron como el sospechoso principal.

Durante el interrogatorio, me hicieron muchas preguntas acerca de horarios, fechas y datos muy precisos que me hicieron contradecirme a mí mismo. Tanto, que me volví loco. Ya no sabía en qué creer, incluso yo mismo dudaba de mi inocencia en ocasiones. Pero intenté disimular esos pensamientos confusos a la agente que me interrogaba. Su mirada era indescifrable, no era capaz de ver en sus ojos si yo le había transmitido esos pensamientos, si me estaba creyendo….nada. Su mirada era más bien una mezcla de, “qué ingenuo eres” y al mismo tiempo de interés.

Lo único que sé es que el resultado final fue que me dieron la oportunidad de volver a la escena del crimen. Los coches patrulla no eran lo suficientemente rápidos para mí, pues estaba nervioso, impaciente e inseguro de mí mismo. ¿Yo era un psicópata realmente? Mi mente dejó de pensar en esas cosas, se tranquilizó y dijo “yo soy más fuerte que las técnicas de confusión de la policía”. Me di cuenta de que lo único que necesitaba era seguridad y valentía para enfrentarme a todas las pruebas.

Cuando llegamos al mirador me hicieron quedarme en la posición y en el lugar en los que yo decía haber estado. Mientras tanto, investigaron cada milímetro de tierra removida, cada huella dactilar, cada gota de sangre…y lo más sorprendente fue que el cadáver seguía allí. No tenía más que una herida, un tiro limpio.

Después de semejante sorpresa me dejaron identificar a mí mismo las pruebas e intentar relacionarlas. Yo le dediqué más tiempo a cada prueba que la policía, lo que me ayudó a hallar un elemento clave, una pistola. La señalé y los policías vinieron ipso factos a verla. Encontraron una huella dactilar en el arma, la mía.

ANA CASADO SÁNCHEZ, PAULA LINARES CAMPAÑA, JAVIER QUILES OÑATE, SERGIO SÁNCHEZ BERNABÉ, DANIEL SUERO ABREU